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Reciclar el casco de la moto: cómo funciona el proyecto Life Impacto

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Demonerosso

12 Marzo 2026

6 min

Un proyecto desarrollado con la Universidad de Bolonia y Re-Sport Srl para recuperar cascos usados mediante un proceso de separación y reutilización de materiales

¿Qué pasa con un casco cuando llega al final de su vida útil? En la mayoría de los casos, se convierte en un residuo complejo, difícil de tratar debido a la variedad de materiales que lo componen y a su estructura multicapa, diseñada para garantizar protección y durabilidad. Por lo tanto, la cuestión de cómo desechar un casco de moto al final de su vida útil no es nada trivial.

En este contexto se inscribe Life Impacto, respaldado por el programa LIFE de la Unión Europea, el instrumento financiero comunitario dedicado a proyectos de protección del medio ambiente. No se trata, por tanto, de una iniciativa aislada, sino de parte de una estrategia más amplia que apunta a renovar la gestión de los productos complejos al final de su vida útil, transformando un problema técnico en una oportunidad industrial.

El proyecto está activo en las tiendas Dainese y se ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Bolonia, a través del Sport Technology Lab del DICAM, con Re-Sport Srl, empresa dedicada al estudio de soluciones innovadoras para la recuperación de materiales deportivos, con Innovando, para la gestión de la logística inversa, y con Misitano & Stracuzzi, para el suministro de limoneno. 

 

Desde la recogida en la tienda hasta el proceso de recuperación

El funcionamiento desde el punto de vista del usuario es sencillo: cualquiera puede llevar su casco usado a una tienda Dainese, independientemente de la marca, siempre que se trate de un modelo con calota de material termoplástico y no de fibra. Una vez recogidos, los cascos se someten a un proceso destinado a separar y recuperar los diferentes componentes plásticos, reduciendo la cantidad de residuos y ofreciendo una solución concreta para quienes no saben dónde tirar un casco de moto que ya no se puede utilizar.

La primera fase es manual y consiste en retirar el interior y la visera, elementos que siguen diferentes procesos de recuperación. A continuación, el casco se introduce en una trituradora, una máquina equipada con cuchillas que lo reduce a pequeños fragmentos similares a confeti de plástico. Este paso, que solo lleva unos segundos, sirve para que el material sea más fácil de tratar en las fases siguientes.

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Separar los materiales: el problema del reciclaje de cascos de moto

La principal dificultad para reciclar los cascos de moto es la presencia de varios materiales en un mismo producto: EPS (espuma de poliestireno expandido que absorbe los golpes), plásticos de resina termoplástica de alta resistencia (ABS) y policarbonato, que componen la calota, y otros polímeros. Para separarlos se utiliza un proceso controlado que emplea disolventes selectivos.

Los fragmentos obtenidos tras la molienda se sumergen en una cuba que contiene limoneno, un disolvente natural extraído de la piel de los cítricos y subproducto de la industria alimentaria, en particular de la producción de zumo de naranja. En esta fase, el EPS se derrite, mientras que los demás materiales permanecen sólidos y se retiran mediante una cesta. A continuación, el disolvente se evapora y se recupera para su reutilización, dejando el polímero separado.

El material restante pasa a una segunda cubeta que contiene acetato de etilo (también un disolvente natural), donde se disuelve el ABS. Tras la filtración, que elimina las partes no reciclables, como metales o tejidos mezclados, también en este caso se evapora y se recupera el disolvente. El material plástico obtenido se deja secar y se transforma de nuevo en pellets, pequeños gránulos listos para ser reutilizados en nuevos procesos productivos.

  

La recuperación de la visera y componentes secundarios

Paralelamente, la visera sigue un proceso específico: se tritura por separado y el material recuperado (policarbonato) se utiliza para fabricar otros componentes plásticos, como alerones o piezas accesorias. Sin embargo, no está prevista la reutilización directa para la producción de nuevas viseras, debido a los requisitos ópticos y de seguridad especialmente estrictos que exige este componente. 

Los plazos del proceso varían según las fases: desde la molienda, que se realiza en pocos segundos, hasta las fases de disolución y posterior evaporación de los disolventes, que pueden durar desde unas decenas de minutos hasta varias horas. Un aspecto fundamental es precisamente la recuperación de los disolventes, que se vuelven a poner en circulación, reduciendo así el impacto medioambiental global del tratamiento.

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Una segunda oportunidad para los cascos de moto al final de su vida útil

El objetivo de Life Impacto es doble. Por un lado, reducir la cantidad de cascos destinados al vertedero o a la incineración; Por otro lado, desarrollar a medio plazo soluciones que permitan integrar material reciclado en la producción de nuevos cascos, manteniendo inalterados los estándares de seguridad. Se trata de un reto técnico significativo, que involucra a la investigación universitaria y a la industria en la definición de procesos replicables y sostenibles. 

En este contexto, la contribución de los motociclistas se vuelve fundamental. Llevar tu casco al final de su vida útil a los puntos de venta significa iniciar un proceso de recuperación estructurado, transformando un objeto olvidado en el garaje en un recurso potencial y ofreciendo una respuesta concreta a quienes se preguntan cómo reciclar un casco de moto de forma responsable.

 

¿Cuándo hay que cambiar el casco de moto?

No hay una respuesta válida para siempre. La longevidad de un casco varía en función de varios factores: cuánto se usa, en qué condiciones (temperaturas elevadas, frío, lluvia, etc.) y cuánta atención se le presta. Por eso, preguntarse cuánto dura un casco de moto es más correcto que hablar de una fecha de caducidad propiamente dicha: el casco no caduca en un momento determinado como los alimentos, pero algunos componentes, por ejemplo, las partes sujetas a movimiento y estrés, como los acolchados y la correa, se desgastan con el uso.

En general, se recomienda sustituir el casco en un plazo de 5 años desde su compra. No obstante, es conveniente cambiarlo antes si se observan signos evidentes de desgaste o deterioro de elementos fundamentales como la calota, la correa, el EPS y los mecanismos o, lo que es más importante, en caso de golpes.